
Entre desordenes y desdenes,
bajo el yugo amable
de una vida milimetrada
limítrofe con la locura,
caminaba por la esquiva noche.
Hermético en lo ético y lo banal,
aborrecía el contacto físico,
sin posibilidad de amar.
Sucede, que sus hojas se marchitaron
en la Antártida de los días.
1 comentario:
"Si lo que busca es no soñar que compre pastillas para no dormir", me recordó a Sabina este buen poema.
Me gusta lo que leo por aquí Nico. Te añado a marcadores para continuar leyéndote.
Abrazo amigo.
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