Los domingos son días raros,
antesala de la rutina y lo cotidiano;
funeral de la semana
cortafuegos del sábado.
A mi no me gustan los domingos,
cargados de misas y fútbol,
bálsamo para otros, no para mi.
Por eso los domingos los paso
mirándome en los espejos de tus pupilas
y al reflejarse las mías,
se que estoy vivo,
que todo lo que necesito,
es atravesar los pasadizos del butrón
que construí en tu costado;
y allí encontrarme de frente abrumado,
por los tesoros de tu interior.
Por la red circulan atrapados,
en este mundo irreal
de piratas y descargas.
Transcurrir de tiempo perdido.
Las soledades sonoras;
atronadoras,
en este invierno sin final.
Resbalan por tu anverso,
lágrimas para una vida
colmada de dolor adverso.
Yo te animo a escapar,
desde mi corazón abierto
hacia la luz de lo real.
Fue en un atardecer
frío de invierno.
Como una pesada losa,
te transformaste en pesadilla
y sucumbí a tus encantos,
a tu canibalismo extremo.
Olvidé mis promesas y sueños
y caí bajo tu influjo.
Fue en un atardecer;
desperté sobresaltado,
Te miré a los ojos:
me sonreíste,
y nada había cambiado
todo permanecía igual.
Y las sombras se marcharon
para nunca regresar.
Ángel Petisme,
que estás en los cierzos,
beatificado sea tu apellido;
venga a nosotros el rock de tu poesía;
hágase tu Luz de agosto
así en la Tierra roja
como en La habitación salvaje.
Danos hoy El océano de las escrituras;
que nos perdone la Virgen Del Pilar,
si todavía no hemos comprado Under Wood Songs;
no nos dejes caer en Campos minados,
y líbranos de Bisbal.
Amén
17/01/2011 Feliz cumpleaños amigo………..
Que corto es el viaje de la vida,
que largas son las horas de deriva.
Cuando pasaste por mi vida
no valoré lo que tenía
y nuestro tren descarriló
se fue de vía.
Sin arrepentimientos,
ha ido pasando el tiempo
hace días que no lloro
por tu sueño.
Por las calles mojadas,
no veo tu mirada
por olvidarte
he olvidado hasta tu cara.
Recuerdo tu nombre: sería Magdalena
ó quizás te llamaras Raquel,
Yolanda, Helena,
Beatriz ó Candela.
Las rosas que habitaron mi vergel
Nos marcharemos sin hacer ruido
hacia la frescura de la verdad,
hacia el calor de la ternura.
Ciudad sin nombre
que tu y yo bautizaremos
con agua de sueños
de sudor trabajado.
Tiempo de retirada
y de sálvese quien pueda.
Nos apartaremos de esta decadencia vulgar
que no levantará el vuelo jamás.
Somos arena de desierto
estrellas de un firmamento por descubrir
y no necesitamos nada,
solo encaminar nuestros pasos
hacia la luz verdadera
esa que brilla en los ojos de los sabios.
Sin palabras, sin hablar por hablar
a merced del viento
“Como navegantes de sueños”
Te elegí a ti,
entre millones de corazones rotos
que laten por estímulos de bondad,
cuando ya no quedan luces ni ciudades.
Te elegí a ti,
para quererte en las noches de frío
y compartir sobremesas
de un otoño en ciernes.
Te elegí a ti,
o quizas fuiste tu
quien rescataste mi cuerpo,
naufrago a la deriva.
Te elegi a ti,
calor deseado, risa de mi alegría,
beso apasionado
el ser, con quien compartir mi vida.