Fue en un atardecer
frío de invierno.
Como una pesada losa,
te transformaste en pesadilla
y sucumbí a tus encantos,
a tu canibalismo extremo.
Olvidé mis promesas y sueños
y caí bajo tu influjo.
Fue en un atardecer;
desperté sobresaltado,
Te miré a los ojos:
me sonreíste,
y nada había cambiado
todo permanecía igual.
Y las sombras se marcharon
para nunca regresar.
Ángel Petisme,
que estás en los cierzos,
beatificado sea tu apellido;
venga a nosotros el rock de tu poesía;
hágase tu Luz de agosto
así en la Tierra roja
como en La habitación salvaje.
Danos hoy El océano de las escrituras;
que nos perdone la Virgen Del Pilar,
si todavía no hemos comprado Under Wood Songs;
no nos dejes caer en Campos minados,
y líbranos de Bisbal.
Amén
17/01/2011 Feliz cumpleaños amigo………..
Que corto es el viaje de la vida,
que largas son las horas de deriva.
Cuando pasaste por mi vida
no valoré lo que tenía
y nuestro tren descarriló
se fue de vía.
Sin arrepentimientos,
ha ido pasando el tiempo
hace días que no lloro
por tu sueño.
Por las calles mojadas,
no veo tu mirada
por olvidarte
he olvidado hasta tu cara.
Recuerdo tu nombre: sería Magdalena
ó quizás te llamaras Raquel,
Yolanda, Helena,
Beatriz ó Candela.
Las rosas que habitaron mi vergel
Nos marcharemos sin hacer ruido
hacia la frescura de la verdad,
hacia el calor de la ternura.
Ciudad sin nombre
que tu y yo bautizaremos
con agua de sueños
de sudor trabajado.
Tiempo de retirada
y de sálvese quien pueda.
Nos apartaremos de esta decadencia vulgar
que no levantará el vuelo jamás.
Somos arena de desierto
estrellas de un firmamento por descubrir
y no necesitamos nada,
solo encaminar nuestros pasos
hacia la luz verdadera
esa que brilla en los ojos de los sabios.
Sin palabras, sin hablar por hablar
a merced del viento
“Como navegantes de sueños”
Te elegí a ti,
entre millones de corazones rotos
que laten por estímulos de bondad,
cuando ya no quedan luces ni ciudades.
Te elegí a ti,
para quererte en las noches de frío
y compartir sobremesas
de un otoño en ciernes.
Te elegí a ti,
o quizas fuiste tu
quien rescataste mi cuerpo,
naufrago a la deriva.
Te elegi a ti,
calor deseado, risa de mi alegría,
beso apasionado
el ser, con quien compartir mi vida.
Os quiero tanto,
que os cuidaré
de los hombres,
que puedan haceros daño.
Mi vida,
que yo nunca
vea en tus ojos,
Un llanto.
REINO DE CORDELIA publica una novela del francés Édouard Labolulaye, traducida bajo pseudónimo por Gustavo Adolfo Bécquer, que esconde doce Rimas inéditas del gran poeta español. Ilustrada por Valeriano Bécquer, Abdallah o el trébol de cuatro hojas, a la que sigue el relato Aziz y Aziza, supone uno de los grandes hallazgos literarios del año, descubierto por el profesor y poeta Agustín Porras.
Escondido en el anonimato, Béquer no se limitó a traducir los doce poemas que Édouard Labolulaye introdujo en su novela Abdallah. El genial poeta andaluz realizó una versión tan libre y personal que cada uno de los versos suena a Bécquer, como si fueran un añadido a las rimas de su Libro de los gorriones.
Este hallazgo se suma a la importancia en sí de Abdallah, firmada por el polifacético
autor francés Édouard Laboulaye, una apasionante historia traducida por Gustavo Adolfo Bécquer e ilutrada por su hermano Valeriano que incluye el breve relato titulado Aziz y Aziza –un cuento inserto en Las mil y una noches– y doce rimas inéditas de Bécquer.