
Ahora, no me reconoces
pero hubo un día en que me enseñaste
los misterios de lo simple.
Calmabas con tu voz,
mis dudas y temores
cuando la noche devoraba la luz.
Físicamente presente,
ausente y mudo hacia el mundo.
Lagrimas resbalan por mi rostro
por vivir sin tenerte.
Todo se paró en mi cosmos,
cuando la nada,
se apoderó de tu mente.
Dedicado a todos los que sufren Alzheimer y a sus familias.





