Ya ha llegado;
Esta mañana, al despertar,
pude ver toda su luz,
ese olor característico
a vida y a flor
que lo invade todo.
Ya ha llegado,
ajena a tiempos de crisis,
a noticias de masacres
y al IBEX 35.
Ayer ya se anunciaba
por las carreteras del Jerte
abriéndose paso
del el invierno cadáver,
que se llevó la luna
a jugar a otra parte.
Ni en los ríos,
porque en ti
fluye el agua
mas cristalina.
Ni en las montañas,
porque en tus árboles
está la sombra
que me apacigua.
Ni en el mar,
porque encierras
las sirenas
que me cantan.
Ni en el cielo,
porque no hay
estrellas
que brillen como tu.
Ni en el mundo,
porque mi bandera
lleva el color
de tus ojos.
Después de ti,
no hay nada
solo oscuridad
sin luz a la vista.
Los domingos son días raros,
antesala de la rutina y lo cotidiano;
funeral de la semana
cortafuegos del sábado.
A mi no me gustan los domingos,
cargados de misas y fútbol,
bálsamo para otros, no para mi.
Por eso los domingos los paso
mirándome en los espejos de tus pupilas
y al reflejarse las mías,
se que estoy vivo,
que todo lo que necesito,
es atravesar los pasadizos del butrón
que construí en tu costado;
y allí encontrarme de frente abrumado,
por los tesoros de tu interior.
Por la red circulan atrapados,
en este mundo irreal
de piratas y descargas.
Transcurrir de tiempo perdido.
Las soledades sonoras;
atronadoras,
en este invierno sin final.
Resbalan por tu anverso,
lágrimas para una vida
colmada de dolor adverso.
Yo te animo a escapar,
desde mi corazón abierto
hacia la luz de lo real.